Cómo usar tus lentes

– Asegúrate de lavar y secar muy bien tus manos, procurando que no quede algún residuo.

– Utiliza la yema de uno de los dedos de la mano que mejor te acomode.

– Deposita el lente sobre la yema (el dedo índice es el más utilizado).

– El lente debe adoptar la forma cóncava y con el perfil hacia arriba sin deformaciones. De lo contrario habrá que modificarlo pues puede estar invertido.

– Utilizando ambas manos deberás proceder a abrir ambos párpados. Mientras sostienes el lente en la yema de uno de tus dedos (puede ser el índice) con otro dedo jala el párpado inferior hacia abajo, mientras, con la otra mano, mantienes el parpado superior hacia arriba evitando que el ojo se cierre.

– Debes mantener la vista fija al frente de tal manera que puedas colocar el lente, lo más directo posible, sobre la cornea.

– Libera tus párpados, abre y cierra los ojos para que el lente se acomode en su sitio correcto. Jamás debes frotar los ojos.